La maldad y el odio son dos actitudes que denigran al ser humano. El hombre nació para amar y ser feliz pero el transcurso del tiempo puede corromperle.

Cuando nació la política y la democracia en la Antigua Grecia, comenzó a definirse como “la búsqueda del bien común” para todos los ciudadanos de las polis. Los herederos de ese legado en España han redefinido el concepto como “la búsqueda del bien propio” para el partido, que no para los ciudadanos.

Entonces, cuando aparece un partido que sí trabaja por su polis, como MC, los partidos tradicionales empachados de poder ven agonizantes cómo su poder se debilita. Han pasado de gobiernos con mayorías absolutas a la oposición. Y claro, a eso no están acostumbrados. Ya no pueden decidir dónde aplicar sus políticas imperialistas de obras faraónicas, corrupción y hormigón.

Resulta que ese partido aglutina a personas que coinciden en lo mismo: ganas de hacer bien las cosas, de trabajar por y para el ciudadano, de optimizar los recursos sin despilfarrar y el amor por su tierra, siempre aplicando el sentido común. ¿Qué política es ésta? piensa la política tradicional española. Su vida política, su nivel de vida, su egocentrismo… su deber a los jefes regionales y nacionales… los cimientos de su idiosincrasia se debilitan y amenazan con derrumbarse para dar paso a una nueva política.

Entonces, cuando el ser humano se debate entre la vida y la muerte, aparece su lado más oscuro. La necesidad de sobrevivir es innata para cualquier ser vivo, y no iba a ser menos para el político tradicional. Sobrevive el más fuerte, decía Darwin. La teoría de la evolución que algunos quieren convertir en involución: hay que destruir al enemigo.

La guerra comienza, no hagáis prisioneros. La milicia se prepara en torno al comandante de la operación. Su estrategia para el campo de batalla: la falacia, la mentira y las denuncias sin fundamento. Luchan como si no hubiese mañana porque saben que de esta guerra se sale vivo o muerto. Y están más muertos que vivos.

Todo vale. Afirmar que una persona ha cometido cuatro delitos a sabiendas de que no puede haberlos cometido porque, sin tener en cuenta su honradez, no son suyas las competencias. Tachar y difamar por toda España a una persona como “el alcalde más chulo de España”. Utilizar a la prensa para dañar su imagen. O incluso, hacer la demagogia más ruin que puede existir: afirmar que José López se fue del pleno municipal para irse de vacaciones a sabiendas de que el motivo real era la asistencia al funeral de un cercano amigo tras su fallecimiento.

Como dice el refrán: “El diablo sabe más por Espejo que por diablo”.

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